Marketing Ecológico
Introducción y concepto
La introducción de la ecología como componente básico de la filosofía y gestión
de la empresa, puede dar lugar al marketing ecológico, siempre que para la elaboración
y comercialización de sus productos se tenga en cuenta que las necesidades a satisfacer
de los consumidores deben de estar en consonancia con los intereses presentes y futuros
de la sociedad subordinados al respeto del entorno natural.
Si bien lo que mueve al marketing es el interés por incrementar las ventas y el
consumo de un determinado producto, y el marketing ecológico estaría orientado hacia
un público medioambientalmente concienciado. Este instrumento tiene repercusiones
significativas positivas en la actitud de la empresa respecto al medio ambiente y a la vez
se convierte en un instrumento concienciador sobre el consumo responsable.
Calomarde define el marketing ecológico como “un modo de concebir y ejecutar
la relación de intercambio, con la finalidad de que sea satisfactoria para las partes que
en ella intervienen, la sociedad y el entorno natural, mediante el desarrollo, valoración,
distribución y promoción por una de las partes de los bienes, servicios o ideas que la
otra parte necesita, de forma que, ayudando a la conservación y mejora del medio ambiente,
contribuyan al desarrollo sostenible de la economía y la sociedad.” (Calomarde,
2000).
Consumidor y producto ecológico
Frente a la atracción que supone un producto con precio mas bajo, al proporcionar
un beneficio material instantáneo, los productos ecológicos proporcionan al consumidor
beneficios materiales diferidos en el tiempo, puesto que los beneficios de la protección
medioambiental son percibidos a medio y largo plazo, esto lleva a que el estímulo a su consumo sea mas débil cuanto mas alejado en el tiempo sea su efecto beneficioso
sobre el medio. No obstante proporcionan al consumidor una sensación de autovaloración
debido a la conciencia de estar realizando una acción ecológica.
Lo anterior lleva a que la información proporcionada al consumidor debe ser suficiente
para que este valore los beneficios -eliminación de riesgos medioambientales que
puede obtener como miembro de la sociedad por el hecho de optar por dicho producto
ecológico.
La aportación de datos y controles que tengan los productos ecológicos ayudará
a generar confianza sobre ellos. En esta perspectiva se han creado las ecoetiquetas, las
normas medioambientales para las empresas (ISO 14000 y EMAS), los Sistemas Integrados
de Gestión de recogida de envases y residuos de envases, los sistemas de identificación
del Punto Verde, etc., que aumentan el nivel de información y confianza del
consumidor.
Respecto al precio, los consumidores están dispuestos, en algunos casos, a pagar
algo mas si el producto que compra respeta al medio ambiente. El consumidor rechaza
por desconfianza que un producto ecológico pueda ser mas barato que uno que no lo es.
El oferente debe de combatir también dos aspectos en el mercado: la no habitualidad
del producto ecológico, y la falta de canales de distribución adecuados para los
mismos.
Los consumidores actúan a partir de sus creencias, valores e idiosincrasia. Sus
actitudes se desarrollan en el tiempo a través de los procesos de aprendizaje, influenciados
a su vez por la familia, el grupo social, la información recibida, la experiencia y la
personalidad.
En relación al producto ecológico hay que considerar:
- La conciencia ecológica. Componente de creencias y conocimientos ecológicos, que se puede incrementar con la llegada de información sobre los beneficios de determinado tipo consumo.
- La ecopostura. Actitud de preferencia hacia productos ecológicos. Se ve influida por la cultura de su grupo social y por la educación e información recibidas.
- La ecoactividad. Tendencia a actuar ecológicamente, parte de la personalidad del consumidor.
El consumidor deberá estar informado de las consecuencias ecológicas de sus
hábitos de compra, percibir claramente las consecuencias de su comportamiento de
compra, y estar dispuesto a cambiar de hábitos para contribuir a las soluciones medioambientales.
Una herramienta muy importante del marketing ecológico es la clasificación de
los consumidores por grupos, según su nivel de respuesta ante los estímulos ecológicos.
La empresa y el marketing ecológico
En la toma de decisiones de la empresa, esta tiene que considerar y valorar los
recursos naturales que utiliza y las implicaciones de este uso para el medio natural. Entre
los factores que van a influir en esta toma de decisiones estarán: los precios de las
materias primas y energía, las tecnologías existentes y el coste de las mismas, la legislación
ambiental existente, las restricciones, tributos y sanciones que van a afectar a los
costes de los productos a ofertar.
Con ello, se tratará de internalizar los costes medioambientales dentro de la
cuenta de resultados, aunque esto va a tener sin duda una repercusión negativa a corto
plazo en los beneficios generados. Desventaja que se puede eliminar, bien mediante una
mejora de la productividad total aplicando o desarrollando tecnologías limpias y/o bien
mediante una diferenciación y cualificación de sus productos al participar en la oferta
con nuevos productos o servicios que minimicen su impacto ambiental.
Instrumentos de marketing ecológico
Existen cuatro instrumentos de marketing controlables por la empresa: producto,
precio, promoción/comunicación y distribución.
Producto
- Minimización de la contaminación por uso y producción.
- Sustitución de materiales escasos por abundantes.
- Servicio al cliente de asesoramiento en uso ecológico.
- Fabricación de productos reciclables y ahorradores de energía.
Precio
- Costes ecológicos directos del producto.
- Costes ecológicos indirectos.
- Internalización de costes por contaminación y escasez de recursos.
- Discriminación positiva de precios.
- Diferenciación de precios ecológicos.
Promoción/comunicación
- Concienciación ecológica.
- Información sobre productos y fabricación ecológicas.
- Promoción por criterios medioambientales.
- Información sobre servicios ecológicos de los productos.
- Realización de acciones de relaciones públicas sobre ecología.
Distribución
- Fomento de retrodistribución (devolución y reciclado de envases).
- Canales de distribución que ahorren en el consumo de recursos naturales.
- Sensibilización ecológica en el punto de venta.
Producto, Análisis del Ciclo de la Vida (ACV)
Calomarde (2000) nos dice que “No existe un producto ecológico por sí mismo,
sino en función de su comportamiento medioambiental durante todo su ciclo de vida,
desde el análisis de las materias primas que lo componen, sus procesos productivos en
conjunto, su uso, los residuos generados por su distribución y transporte y, finalmente,
su reutilización o eliminación.
Por tanto, un producto es ecológico cuando cumple las mismas funciones de los
productos equivalentes, pero su daño al medio ambiente es inferior durante todo su ciclo
de vida.”
En una situación de preocupación social por el medio ambiente, la empresa tiene
las siguientes posibilidades: a) dejar de fabricar el producto cuya fabricación, uso o residuo
atente contra la normativa ambiental, b) modificar un producto existente para
adoptar aspectos ecológicos a lo largo del ciclo de la vida del mismo, o c) dar vida a
nuevos productos o servicios que respondan a necesidades no satisfechas de los consumidores.
Aquí, el Análisis del Ciclo de la Vida (ACV) del producto se convierte en un
instrumento fundamental.
Como criterios generales para a evaluación medioambiental del ciclo de la vida
de un producto, podemos adoptar los siguientes (Wicke, 1990):
Fase
de producción
- Empleo de materiales no contaminantes y que consuman poca energía.
- Empleo de materias primas disponibles en abundancia.
- Explotación mínima de los recursos.
- Posibilitar una larga duración de los productos.
- Contribución del producto a una producción ecológicamente correcta en cuanto a las emisiones y a la energía.
- En lo posible, fomentar la producción no sólo de productos “relativamente” limpios (ejem. coches con catalizador), sino de productos limpios per se (ejem. bicicletas, alimentos biológicos).
Fase
de venta, uso y consumo
- Envases no perjudiciales para el medio ambiente o para la salud.
- Reutilización o aprovechamiento de los envases.
- Producto y envase del menor volumen posible.
- Inocuidad en el uso y consumo.
- Nula o no perjudicial emisión de gases en el uso y consumo.
- Nula o escasa emisión de líquidos perjudiciales.
- Uso y consumo que ahorren energía.
- Facilitar un uso lo más económico y limpio posible (instrucciones de empleo, servicio, asesoramiento).
- Aumento de la facilidad de reparación y mantenimiento y de sustitución de piezas.
- Aumento de la durabilidad (retrasar la obsolescencia estilística, funcional y material).
Fase
de eliminación
- Volumen reducido de residuos.
- Posibilidad de compostación, incineración o depósito sin problemas.
- Minimización del volumen desechable gracias a la posibilidad de reutilización (de piezas, por ejem.) Posibilidad de reciclar los productos de desecho.
- En caso de desechos peligrosos, facilitar el nuevo aprovechamiento o la recogida y eliminación selectiva.
- Aprovechamiento energé- tico sin problemas gracias a la incineración de residuos.
A nivel internacional, y dada la complejidad de la realización del ACV completo,
se ha creado la norma ISO 14040 que resulta un primer intento de establecer esta
evaluación aunque únicamente a nivel de fabricación de los productos, quedando fuera
las fases de uso y residuos de estos.
El Análisis del Ciclo de la Vida del producto debe complementarse
con el análisis de las actuaciones de la propia empresa
por medio de la aplicación de un Sistema de Gestión Medioambiental.
Etiquetado ecológico
El etiquetado ecológico, o distintivo que acompaña al producto
para distinguirlo por sus características ecológicas positivas frente a la competencia, son sistemas que identifican y certifican, de forma oficial, que
los productos o servicios a loa que se les otorga son mas respetuosos con el medio ambiente.
Tiene como ventajas, de hecho, que hace referencia al producto, es un tangible
que acompaña al producto y es un instrumento de información hacia el consumidor.
En Europa, el etiquetado ecológico se enfrenta a la disyuntiva de que en los paí-
ses del norte y centro, con normativas ambientales muy avanzadas, no están dispuestos
a aceptar un etiquetado global con un nivel de exigencias menor que el aplicado en
ellos, y en el resto de países, con menor grado de desarrollo, estas normas tienen dificultad
para aplicarse. Esto está provocando una ralentización en el uso de la Ecoetiqueta
Europea (Reglamento CEE n° 880/1992, publicado en el Diario Oficial de las Comunidades
Europeas (L99) de 11 de abril de 1992).
Por su parte la Generalidad de Cataluña mediante el Decreto
316/1994 creó un distintivo propio de garantía de calidad ambiental,
o Distintivo de Calidad Ambiental.
Los criterios que han de cumplir los productos y los servicios,
para obtener una etiqueta ecológica de las anteriores, se basan
en estudios científicos de sus impactos a lo largo del ciclo de su vida. Teniéndose en
cuenta las materias primas, los consumos de agua y energía, las contaminaciones de las
aguas, las emisiones a la atmósfera, la generación de residuos, etc.
Además, estos productos o servicios han de superar unas comprobaciones realizadas
por una entidad acreditada por el Departamento de Medio Ambiente correspondiente,
que demuestren sus cualidades de uso y utilización.
Debido a la necesidad de cumplir con toda esta serie de criterios ambientales y
de aptitud, tanto la Etiqueta ecológica de la UE como el Distintivo de calidad ambiental
de Cataluña, se conocen como etiquetas ecológicas del Tipo I o multicriterio y son las
que mas garantía ambiental otorgan.
Las asociaciones de fabricantes también han creado etiquetas ecológicas para algunos
productos cuyo uso había generado cierta sensibilización por parte de los consumidores
(ejem. papel sin cloro, aerosoles sin CFC).
En cuanto a la capacidad acreditadora, en España esta liderada por AENOR,
empresa privada integrada en la red mundial de etiquetado ecológico, que está autorizada
para gestionar las auditorias de la norma ISO 14000 y el ecoetiquetado europeo.
Otro tipo de etiquetas son las que pueden utilizar las empresas que están adheridas
a un Sistema Integrado de Gestión de residuos, que le significa a la empresa un sobrecoste
por envase que le va a llevar a aumentar el precio de los productos.
En la actualidad se asiste a una profusión de distintivos pretendidamente medioambientales
con una credibilidad mas que dudosa, en la medida que no obligan a
realizar lo que se pretende indicar en ellos, lo que origina confusión y frustración en el
consumidor y a unos resultados ambientales manifiestamente negativos (ejem. el típico
símbolo de reciclaje que teóricamente indican el reciclado del envase, no garantiza que este se
realice).
Esto lleva a que las verdaderas etiquetas ecológicas obtenidas con esfuerzo y
contrastadas oficialmente se encuentran con problemas de eficacia comunicativa y por
tanto con dificultades y lentitud en su difusión.
El precio
Si las empresas que fabrican productos ecológicos internalizan los costes ambientales,
se verán abocadas a aumentar el precio de dichos productos, esta discriminación
vía precios de los productos que menos perjudican al medio ambiente solo podrá
subsanarse si el consumidor es capaz de apreciar el beneficio medioambiental de la
elección del producto medioambientalmente menos perjudicial, cuestión que tiene la
dificultad de que los beneficios ambientales son percibidos en el medio o largo plazo
frente a la ventaja inmediata de unos precios mas baratos.
El consumidor -en líneas generales- no es consciente de las consecuencias ambientales
de su consumo, si tuviera conocimiento de ello sus decisiones cambiarían muchas
veces, superando el efecto inhibidor de los posibles precios superiores de los productos
ecológicos.
Estos mayores costes, se ven aumentados si tenemos en cuenta la necesidad de
un mayor nivel de información hacia el consumidor en las etapas iniciales de la vida del
producto.
Los aumentos de costes, se podrán compensar en el medio plazo por los ahorros
de materias primas y energía a utilizar, además de por las políticas gubernamentales de
ayudas y acciones preferenciales hacia las empresas que optan por esta política.
El marketing tiene aquí un reto importante, la promoción de los productos o
marcas de bienes respetuosos con el medio, equivalentes a los normales que existen en
el mercado, por sus cualidades ambientales como medio de superar dicho efecto inhibidor
de los precios.
Los costes
En la actualidad los precios no son unos buenos indicadores de los costes reales
en que incurre la empresa en la fabricación del producto, al no incluir los costes medioambientales,
y conducen al consumidor hacia los productos mas perjudiciales al medio
ambiente. Por lo tanto si consideramos los precios deben ser el mecanismo que
oriente la distribución en el mercado, estos deberán reflejar lo mejor posible los costes
completos de la utilización de recursos naturales, el impacto medioambiental de la producción
y consumo y los costes del tratamiento de los residuos, que genere cada producto
o servicio.
Así pues, entre los costes a considerar tenemos:
a) Costes directos. Los asignables claramente al producto: materias primas, envases
y embalajes, energías y recursos empleados en el proceso productivo;
además de los residuos que se generen en el proceso de producción, distribución
y transporte. El producto ecológico internaliza estos costes, por lo que el balance le es desfavorable en el corto plazo, pero a medio plazo la empresa
puede verse favorecida por los ahorros en los consumos de recursos naturales,
energía y menor generación de residuos.
b) Costes indirectos. Los que deben distribuirse mediante criterios comúnmente
aceptados entre los productos fabricados y que no son asignables de forma directa:
los costes de personal para consultoría y control de la normativa medioambiental,
los costes de mejoras en la eficiencia en el uso de recursos
energéticos.
Por otra parte, podemos llamar costes ecológicos a los costes de oportunidad
frente al empleo de materiales menos ecológicos, que vendrían dados por la diferencia
entre el coste por el empleo de materiales no contaminantes y el coste en que se incurre
si se utilizan los materiales tradicionales. Y los podemos clasificar de la forma siguiente
(Calomarde, 2000):
a) En relación al producto:
- Incremento de costes por la introducción de materiales respetuosos con el medio ambiente (+).
- Ahorro de costes por disminución de inputs y energía utilizados (-).
- Ahorro de costes por reducción de envases y embalajes superfluos (-).
- Donaciones a grupos o causas medioambientales relacionados con la venta del producto (+).
b) Respecto a los procesos/instalaciones/gestión:
- El gasto de las inversiones en procesos y tecnologías limpias (+).
- Gastos generales ecológicos asociados con el cambio de gestión y comercialización (+).
- Reducción de costes por el ahorro en material de oficina, calefacción e iluminación (-).
c) Limpieza de emisiones no controladas:
- Costes de limpiezas después de accidentes o derrames (-).
- Costes del establecimiento del plan y equipo de contingencia (-).
- Costes de seguros de responsabilidad ambiental (-).
d) Acciones legales ambientales:
- Multas por incumplimiento y comportamiento ilegal con las normativas ambientales (-).
- Costes de restituciones de pérdidas de recursos naturales y/o futuras compensaciones (-).
e) Cumplimiento de la normativa general:
- Cumplimiento con las normas de estandarización y diseño de productos (+).
- Gastos generales administrativos asociados a controlar, informar y formar en la investigación y control de materiales (+).
- Eliminación de residuos rutinarios peligrosos y no peligrosos (-).
- Pago y administración de impuestos y depósitos o fianzas (-).
- Costes de defensa legal (-).
Para enfrentarse con los costes ecológicos el camino mas eficaz es el rediseño
ecológico que los reduzca. Esto impulsa la investigación e inversión en tecnologías innovadores
respetuosas con el medio ambiente.
Respecto a la contabilidad, si esta pretende ser fiable y dar una imagen fiel de la
situación de la empresa que sirva para tomar decisiones correctas respecto a la forma de
actuar, deberá incluir junto con los costes de producción los daños ambientales relacionados
con sus actividades, es decir, los costes completos incluidos los ecológicos.
La información respecto a los costes globales la obtendremos a partir del análisis
del ciclo de la vida del producto.
Estrategias de precios ecológicos
Podemos encontrarnos con los siguientes casos:
a) Caso de producto de conveniencia. Producto de gran habitualidad, escasa diferenciación
y con alta competencia. En este caso es necesario mantener un precio lo mas
parecido posible al de los competidores. Los atributos ecológicos de nuestro producto
deben de servir para diferenciarlo de los competidores.
b) Caso de sobreprecio (premium green price). Se trata de mercados sensibles a
los argumentos ecológicos, y por lo tanto dispuestos a pagar un poco más por las características
ecológicas del producto, se podrá poner un precio superior, siempre que no
pretendamos aumentar la cuota de mercado, puesto que normalmente la cuota de mercado
sensible a estos argumentos todavía es baja.
c) Compra de grandes cantidades. Se puede reducir el precio si la adquisición es
por grandes cantidades al haber un ahorro en el envase y embalaje al mismo tiempo que
una menor generación de residuo, por unidad de producto.
d) Productos complementarios. Producto cuya demanda viene ligada a la compra
de otro producto. Caso de las cargas de tinta o toner de impresoras y fotocopiadoras, el
coste ecológico de los cartuchos que no se rellenan es muy elevado; la no existencia de
servicios de recogida y relleno hace que las empresas fabricantes de las máquinas abusen
de un mercado cautivo, dejando el problema ambiental para la sociedad.
e) Precio asociado a un producto durante el ciclo de vida del producto. Aquí se
busca la fidelidad del consumidor, y se refleja el ciclo de la vida del producto. Debe
incluir los costes de la operación, de reemplazamiento, de retirada y reciclado, de gestión
y de posible discontinuación de actividades. El precio engloba todos los servicios
futuros que se proporcionan.
f) Precio de leasing o alquiler. Se transfiere el derecho de uso pero no el de propiedad,
durante un periodo de tiempo. Supone la recogida del producto al final de la
vida útil, con el consiguiente ventaja en cuanto a los residuos. Provoca una desmaterialización
de los productos, lo importante no es el producto sino lo que es capaz de hacer,
esto supone una mayor eficiencia ecológica al usarse muchas mas veces en menos tiempo.
Los productos que se acogen a esta modalidad de mercado ya no hace falta comprarlos
para utilizarlos pocas veces (como pasa muchas veces), sino que se utilizarán al
máximo de sus posibilidades.
Promoción
La información que se proporcione debe ser clara, real y tener sentido práctico;
debe aproximar al cliente a temas vinculados con la actividad de la empresa y la relación
de esta con el medio ambiente, para demostrar la coherencia en sus actuaciones.
Deben establecerse cauces interactivos de comunicación, pues los problemas
medioambientales y sus soluciones distan mucho todavía de conocerse en su totalidad.
En este sentido el establecimiento de relaciones con los clientes aumentará la efectividad
de las actuaciones futuras, y mejorará la reputación de la empresa.
Hay que tener en cuenta que toda labor educativa medioambiental que la empresa
contribuya a estimular revertirá en un comportamiento consumidor mas y por lo tanto
en una mayor elección de productos ecológicos, que es lo que la empresa pretende.
El mensaje medioambiental de la empresa debe de ir dirigido a todos los agentes
relacionados con la empresa tanto internos como externos, mediante una comunicación
adaptativa y bidireccional con ellos para mejorar su aceptabilidad y credibilidad.
Los científicos independientes (ejem. información aparecida en revistas de consumidores)
y las auditorías medioambientales pueden ser una vía de contrastación del
informe medioambiental de la empresa.
Los mensajes deben ser comprensibles y significativos para el consumidor, estar
de acuerdo con la legislación vigente. Pudiendo hacer referencia al producto y a las diferentes
etapas de su ciclo de vida, a los procesos de fabricación, a la mejora de la imagen
de la compañía o a hechos ecológicos independientes.
Para que la percepción del producto y la imagen del anunciante sean positivas, la
información que se ofrece no debe ser supuesta o idealizada, sino real, detallada y útil y
representar un beneficio sustantivo para la mejora ambiental.
Si se pretende que el estímulo sea duradero, la información que se proporcione
debe ser racional. Y esto en este caso es fundamental, dado que los beneficios que esta
opción de compra proporciona al medio no son discernibles por el consumidor en el
corto plazo, y la información que le proporciona el fabricante o especialistas independientes
es la única de que va a disponer aquel.
La comunicación “se realizará mediante una combinación de las herramientas
siguientes: 1) publicidad, 2) venta personal, 3) promoción de ventas, 4) relaciones pú-
blicas, 5) el patrocinio y mecenazgo y 6) el marketing directo.” (Calomarde, 2000).
Las relaciones públicas que realice la empresa tienen que tener como objeto fomentar
la conciencia ecológica y crear una imagen de la empresa competente en medio
ambiente. Esta imagen se ha de saber mantener en el tiempo ya que si no es así se pueden
dar problemas de confianza con efectos muy negativos.
Dado el confusionismo existente hoy con las etiquetas ecológicas, puede que sea
mas conveniente utilizar marcas reconocidas de productos y de grupos de acción ecoló-
gica, para apoyarse en la comunicación, el problema es evitar la situación de desengaño
que puede representar la pérdida de imagen para el producto y la empresa.
Distribución
La distribución es el instrumento del marketing que relaciona la producción con
el consumo, y tiene por objeto transportar los productos desde el productor al consumidor
en el tiempo, lugar y cantidad adecuados. El marketing aquí tiene la tarea de información,
promoción y presentación del producto en el punto de venta.
La distribución participa en todas las fases de la vida del producto (creación, uso
y residuo), el análisis de la forma de realizar dicha distribución es básico para la evaluación
ecológica de los productos.
La distribución puede mejorar la asignación de recursos; las redes de distribución
permiten la especialización de la producción por zonas geográficas, en función de
su dotación de recursos naturales y de las capacidades de su población.
Ecológicamente la distribución tiene la responsabilidad de canalizar los retornos
de productos, envases y residuos para su reutilización o reciclado.
Las decisiones que se llevan a cabo en el área de la distribución afectan a la actividad
de la empresa en el largo plazo y son de difícil modificación. Las modificaciones
mas comúnmente efectuadas son las agrupaciones voluntarias de fabricantes que reduzcan
los costes/problemas de la distribución, estas agrupaciones pueden llegar a ser impulsadas
por la autoridad administrativa o por presión social.
Desde el punto de vista medioambiental las actividades básicas de la distribución
se verán afectadas de la forma siguiente:
a) En cuanto al diseño y selección del canal de distribución. Los aspectos medioambientales
de las diferentes opciones escogidas y la capacidad de adaptación
del entorno a los cambios que pueden afectarle, deben de ser tenidos
en cuenta al mismo nivel que los aspectos económicos y de control de mercado.
b) Sobre la localización y dimensión de los puntos de venta. Hay que tener en
cuenta que uno de los condicionantes mayores que puede plantearse a un
punto de venta, por las necesidades de espacio y organización, es el llamado
marketing inverso, “entendido como todo sistema de comercialización necesario
para retornar productos no utilizables o sus envases y embalajes hacia
el fabricante” (Calomarde, 2000).
c) En cuanto al “merchandising” (conjunto de actividades llevadas a cabo para
estimular la compra del producto en el punto de venta). Debe de orientarse a
favor de este tipo de productos.
d) Sobre la logística o distribución física. Tiene un impacto ecológico directo
en el consumo de energía y emisión de gases por el transporte, que se deberá
reflejar en el ciclo de vida del producto.
e) En cuanto a la dirección de las relaciones internas del canal de distribución.
Los posibles conflictos ecológicos que puedan surgir entre los miembros del canal situados a distinto nivel, afectando a una parte del ciclo de la vida del
producto, deben de resolverse clarificando los costes ecológicos que afectan
a cada etapa de esta vida, impidiendo la posible intención de transferir costes
de unas etapas a otras.
Resumiendo, en el área de la distribución el marketing ecológico tiene dos tareas
fundamentales:
- La mejora de los procesos de distribución y tratamiento de los residuos
de materiales de envase y embalaje generados como consecuencia de la
distribución.
- El diseño de canales inversos efectivos para el tratamiento de los residuos
generados en cada etapa del ciclo de vida de los productos.
A partir de aquí, “la mejora de los canales de distribución deberá plantearse tanto
el diseño ecológico de los productos, trabajando para reducir los residuos generados y
ampliando el contenido de materiales reutilizables en el producto al término de su ciclo
de vida, como en la optimización del tratamiento ecológico de las partes residuales inevitables,”
(Calomarde, 2000).
Las estrategias para minimizar la producción de residuos en el transporte y almacenamiento,
parten de llevar al mínimo posible las necesidades de transporte, de optar
por medios de transporte menos contaminantes y reducir las emisiones de los motores
de combustión. La capacidad de almacenamiento será estudiada para minimizar el
impacto ambiental y las necesidades de transporte.
Estrategias de marketing ecológico
La coherencia obliga a que la estrategia ecológica de un producto o marca esté
en consonancia con la propia estrategia ecológica general de la empresa. Las estrategias
del marketing ecológico deberán considerar, además de las políticas de ventas de la empresa,
cuestiones ecológicas que afectan globalmente al consumidor, como:
− La limitación de los recursos naturales.
−Desarrollo sostenible frente a consumismo.
−La lucha contra la contaminación y por la biodiversidad.
−La minimización del impacto por los residuos mediante la reducción (minimización
del envase), reutilización y el reciclado.
Todo esto se debe de compatibilizar con el objetivo empresarial de obtener una
buena rentabilidad, y manteniendo la competitividad.
El primer paso dentro de la estrategia de marketing ecológico es el desarrollo de
productos ecológicos, lo que lleva consigo:
−El abandono de productos y formas de producir perjudiciales para el medio
ambiente.
−Abandono de envases que perjudiquen el medio ambiente.
−Minimización en el uso de energías fósiles y materias primas.
−Asunción de los costes sociales que genera la producción y el consumo de
los productos.
Esto se verá compensado por la diferenciación del producto, para lo que se propone,
una de las siguientes estrategias:
−Rediseño del producto existente.
−Diseño de un producto nuevo.
−Sustitución de productos ecológicamente no aceptables.
La complejidad de los cambios a llevar a cabo, es mayor en empresas ya en funcionamiento
que en empresas de nueva creación, ya que en el primer caso puede haber
conflictos con el resto de actividad de la empresa (productos que se estén fabricando
con impacto ambiental), a veces estas dificultades se pueden vencer creando secciones
separadas dentro de la empresa o empresas paralelas para las actividades respetuosas
con el medio ambiente.
Entre los elementos que se pueden emplear para caracterizar el producto ecológico tenemos:
−Reducción del número de componentes del producto.
−Reducción del consumo de energía.
−Diseño “limpio”, evitando consumibles que generen polución.
−Productos concentrados, evitando el coste de un transporte no necesario.
−Diseños duraderos y reutilizables.
Productos reciclables y reciclados.
−Minimización de envases.
Las empresas necesitan la confianza del público en sus acciones medioambientales,
por ello una estrategia de actuación puede ser el “parteneriado” o asociación con las
organizaciones medioambientales. Estas pueden ser: administraciones públicas, grupos
medioambientales, ONG, organizaciones de consumidores, centros escolares, o el público en general. Se deberá de tener en cuenta no solo a los implicados directamente en
el medio ambiente, sino a todos los que se puedan ver afectados por el diseño del producto
y su comunicación.
Para llevar a cabo este tipo de aproximación, se realizará el siguiente proceso:
−Revisión y documentación de todo el sistema de gestión medioambiental.
−Información de los progresos y retrasos no ocultando los fallos e insistiendo
en los éxitos. −Establecimiento de objetivos para el programa medioambiental y control sobre
la consecución o no de dichas metas.
−Aseguramiento del cumplimiento legal de todo el etiquetado ecológico y la
publicidad.
En el largo plazo, desarrollo de análisis del ciclo de vida del producto.
−Empleo de la norma ISO 14000 o la EMAS como medio de evaluación y
comparación de los programas medioambientales, auditorías y análisis del
ciclo de vida.

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